Buscando al topo
Anda Albertito todo nervioso buscando topos, la filtración en el foro oviedista hace unos días de la noticia de que iba a dejar el consejo en tres miembros lo tiene nervioso.
Albertito…Albertito…¿te crees que lo puedes controlar todo?.
Podrás controlar el consejo, a los consejeros, a los asesores, a los asesores de los asesores, a la prensa, a las emisoras…como cuando anunciaste que Radio Vetusta iba a cerrar y….¡zas, dicho y hecho!. Pero hay un séctor muy importante del REAL OVIEDO, el más importante, al que por mucho que te empeñes jamás podrás manipular, la AFICIÓN.
Llegará la Junta, conseguirás que se aprueben todo los puntos porque dispones de una mayoría insultante, además con la colaboración de tu amado alcalde. Pero piénsalo bien, porque lo que pueden ser dos horas de asamblea caliente, siempre será mejor que encontrarse con un clima hóstil hacia el palco cada quince días. Y de todos es sabido que las críticas…las llevas muy mal.
No menosprecies a la afición, Albertito, que torres más grandes han caído, tú no ibas a ser una excepción.

Junio 16th, 2009 at 14:57
Lo malo de Alberto es que se cree que el Real Oviedo es una más de sus empresas y la gestiona como tal. Yo no dudo de que en sus negocios sea un fiera pero tiene que darse cuenta de que el oviedismo está muy por encima de fugaces dirigentes.
Alberto, que imagino que lo lees, aprende de tus predecesores. Aquellos que dieron la espalda al oviedismo salieron escaldados. Se inteligente. Hay un potencial tremendo en la afición del Real Oviedo muy superior al resto por su implicación, constancia, respaldo….
Junio 16th, 2009 at 16:27
Uyyyyyyy… Hasta en los jardines más cuidados aparecen topos ¿eh? … y tienen mala solución, la verdad.
Pero bueno, ellos también cumplen su función en el ecosistema, perjudican a alguien y benefician a alguien… al final todo funciona así ¿no?
Un saludo.

Junio 29th, 2009 at 18:52
“El Oviedo está en muy buenas manos”, Gavinum dixit.
Lo que no dijo es para qué.
Julio 1st, 2009 at 22:21
Está claro para qué, para usarlo, todos a su antojo, y dejarlo sin un euro en la caja.